El pasado día 14 de noviembre, hicimos
una salida hacia la Biblioteca Universitaria de la Universidad de
Sevilla, lo cual me pareció una salida bastante interesante y, desde
un punto de vista personal, me gustó bastante y me resultó curiosa.
Nos explicaron que aquella biblioteca
es un fondo antiguo donde se guardan múltiples documentos antiguos,
así que tienen que seguir unas normas de protección, puesto que
allí guardan una colección de, aproximadamente, 80 mil libros.
También nos estuvieron informando que tenían varios proyectos de
digitalización, para más tarde poder hacer exposiciones, por
ejemplo.
Además, nos mostraron algunos libros
del siglo XVI al XVIII. He de decir que esto fue lo que quizá más
me gustó de la visita, puesto que me pareció bastante curioso la
manera en la que tenían de tratar a los libros y de cuidarlos, por
no decir que me pareció increíble el aspecto que tenían aquellos
libros y cómo estaban elaborados (lo cierto es que nunca había
visto unos tan antiguos).
El señor que nos estaba explicando la
visita, nos dio detalles sobre la historia de aquella biblioteca,
hablando sbre el colegio de Santa María de Jesús, que más tarde se
separa de la universidad.
A continuación, también mencionó los
tipos de encuadernación, como el pergamino o la pasta española (que
es piel sobre cartón), y nos mostró el sello que llevaban sobre la
tapa aquellos libros. Se comentó también que existen volúmenes
facticio, que son tipos de impresos que por su naturaleza no se
documentan puesto que son pliegues sueltos y que existían páginas
de sucesos que contaban algún hecho. Finalmente, explicó la
importancia de los índices de los libros, que eran muy queridos por
los impresores y las iglesias.
Después de todo ello, nos llevó a
varias salas como la de digitalización para explicarnos cómo
funcionaba aquello de digitalizar los documentos y el proceso de sumo
cuidado que había que tener para que los libros y demás no se
dañadaran y poder así seguir manteniéndolos. Una de las cosas que
más curiosa me resultó fue en la última sala donde estuvimos,
donde el hombre explicó que en cierto momento del proceso metían en
agua las páginas de los libros y estas no se dañaban en absoluto.
Después de ello, volvían a agrupar las páginas.
Así pues, desde un punto de vista
personal la visita a la Biblioteca Universitaria me pareció bastante
entretenida y curiosa, y lo cierto es que me llamó la atención y
aprendí bastante con toda la información que nos ofrecieron.
Nerea Galán García.